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LA POESÍA: SANO MECANISMO DE DEFENSA

Ps. Rocxana Croce P.

 

Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?

¿Dónde la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?

¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?

Veinte siglos de historia humana

Nos alejan de Dios y nos aproximan al polvo

T.S. Eliot.

 

“Divinum esto opus cedarem dolorum”

 

Decían los antiguos médicos

 “Obra de dioses es calmar el dolor”

Si amas  has de tu amor

Bálsamo para todo pesar,

Pues el amor

Entrega vida

Es el fuego de los dioses,

Que enciende la pasión

Para alargar la vida,

Aún a costa de la propia.

 

Luis Pineda Blanco                                         

Ya todo se hace velozmente

el rocío

se fabrica en un minuto

La mirada

Ya no es necesaria,

Y en su lugar

Hay una pantalla

Que todo lo sabe.

 

Pero no importa

Todavía quedan las magnolias

Las cosas serán las más grandes

cuando desaparezca el dolor

o se vuelva artificial

La soledad.

 

Jorge Eduardo Eielson


En el estadío actual de las cosas, pareciera que el ser humano hubiese alcanzado a tener niveles inimaginables de conocimientos disponibles para enfrentar una serie  de acontecimientos.

Sin embargo el hombre por sí mismo puede llegar a ser un desvalido si dentro de sí mismo  no consigue gobernar su  forma de vida personal.

En ese interín surgen algunas  formas de “capear temporales”, a partir de los mundos internos de cada quien, desencadenándose conductas en función a las mismas.

 

Desde tiempos remotos el ser humano, a sabiendas o no, hace frente a circunstancias que se le presentan en su existencia, de manera adecuada o no adecuada y hasta deformada.

 

La poesía como forma de expresión, puede ser tratada o evitada, es más, no es raro escuchar expresiones como:

 “es algo cursi”, “¿acaso con ello ganaría algo?”, “esas son frivolidades”. 

Pero tampoco es extraño llegar a saber que algunas personas en algún momento de sus vidas pudieran o pueden manifestar una serie de emociones en un pedazo de papel guardado en algún cajón de un velador o entre las páginas de algún libro.

 

Escribir poesía puede resultar una manera de aflorar sentimientos, aliviar tensiones, manejar angustias, quien sabe si hasta redimir culpas; calmar penas, invocar estadíos de vida, demandar hechos, como un bálsamo o un grito de protesta. Simplemente puede ser, escribir por ganas y deseos de hacerlo.

La poesía se vuelve un instrumento o vehículo a través del cual transportamos ese feeling que sale a la luz de los ojos y palpita al vaivén del corazón.

Sin dejar de reconocer que también es una forma de conocimiento, de búsqueda y construcción; es la denominada parte cognitiva o racional, que junto con el lado emocional y creativo, forman un solo  corazón.

Octavio Paz señala con estimable agudeza:

 “la poesía es entablar un diálogo  con el mundo, no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía  que es un testimonio de éxtasis, del amor dichoso,  también lo es de la desesperación. Y tanto como ruego, puede ser una blasfemia.”

 

Al escribir un pensamiento, frase, verso, poesía u otra forma de expresión del alma, dejamos salir nuestros sentimientos, que a veces aprisionados, se ahogan en la rutina o el tedio de un mundo cada vez más plastificado.

Por ello mismo, la poesía, la pintura, el humor, la cocina, el tejido, la escultura, la fotografía y demás actividades del espíritu, son mecanismos de defensa sanos, positivos para hacer frente a la vida.

Si creemos que para escribir poesía hay que tener ciertos “dones”, pues podríamos decir que ese argumento si es un mecanismo de defensa…….. pero no del bueno.

Que no se detenga

el tiempo en el vacío

Que las olas no dejen de golpear

Y la brisa deje su perfume abierto

 

Que el sello de una sonrisa

No se entrampe en el recuerdo

Y el tic tac de los relojes

Ni se escuchen ni se sientan

 

 

Rocxana Croce

 

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