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EL PAPEL DE LA FUERZA COLECTIVA  RESPECTO A LA FIGURA DE UN ATRACTOR SOCIAL:

UN ENFOQUE PSICOLÓGICO

 

 

Ps. Rocxana Croce Portocarrero.

 

 

 

Los hombres construyen demasiados muros y no suficientes puentes.
Men build too many walls and not enough bridges.
Gli uomini costruiscono troppi muri e mai abbastanza ponti.

                         
(Isaac Newton)

 

 

 

Todo proceso de convivencia conlleva una serie de relacionamientos quiérase o no.

Siendo el ser humano un ser social por excelencia,  no puede dejar de prescindir de su entorno ya sea familiar, social, laboral, etc. En forma continua interactuamos en sociedad, nuestro comportamiento y modo de pensar están muy influenciados por el medio familiar y social donde nos movemos, así como por la cultura a la que pertenecemos.

 

 

Las dimensiones física, cognitiva, afectiva y social forman un todo donde confluyen experiencias de vida que permitirán a lo largo de las historias individuales, ir formando las historias colectivas; por eso al hablar del concepto de Atractor Social[1], no podemos desvincularlo de su relación más ampliada del individuo: el grupo social.

 

 

Si seguimos viajando imaginariamente, asumimos que a lo largo de los años, en el devenir de la historia, se han suscitados procesos evolutivos, pues nada es solo constante, también la permanencia hace su parte en el desarrollo humano.

 

En ésta perspectiva, encontramos que se despliegan las relaciones humanas en torno a una serie de eventos ya sean individuales y colectivos. Se  trabaja en relación a objetivos comunes que a manera de escalones van guiando la vida.

 

La gente actúa con otras personas y de ahí observamos cómo son afectadas por su entorno social. En tanto abordamos la formación de las actitudes, los prejuicios, valores,  discriminación, violencia, los sentimientos, los procesos de atracción, etc.

Es evidente que las actitudes sociales afectan el comportamiento de un grupo en su autoestima, comportamientos y dinámicas grupales y de paso individuales.

 

Sin embargo compartimos muchas de las inquietudes con sujetos que  a veces que no están dentro de lo que por convencionalismo llamamos “iguales o nuestros pares” y en éste proceso encontramos personas que eventualmente no participan de nuestra vida de la manera esperada por falta tal vez de adaptación, aceptación, organización,  coordinación, afecto o por estar en otro status por fama, poder, trascendencia, etc.

 

En muchas ocasiones las cosas no resultan como queremos o nos gustaría, deseamos o esperamos.

 

Estas características determinadas, son parte de seres humanos que por uno u otro motivo lo adquieren, asumen o desarrollan, ya sea de manera temporal o permanente.


Las respuestas que se generan  con el medio externo, consecuentemente, son producto de un devenir de experiencias o inexperiencias y pueden ser concientes o inconscientes

 

Son las expresiones del entorno social ante este Atractor Social, respuestas conductuales que están en relación a ese "contacto" permanente o temporal con el mismo.

Ellas (las respuestas) pueden ser reacciones inconscientes o pueden ser pensadas, como indicamos línea arriba,  dependiendo del nivel en q sea "afectado" el interlocutor, por llamarlo de algún modo.

 

Sucede de pronto, al hablar de los Atractores Sociales,  que muchos no pueden ejercer su derecho a vivir en sociedad plenamente.  Son tantas veces mal vistos, o mal tratados o simplemente ignorados; lo cual es más doloroso pues es como estar en el vacío de la  indiferencia.

 

 

 

Reflexionando

 

Las relaciones humanas  son  una realidad en el universo, donde todo se encuentra en íntima y estrecha relación. Desde que la tierra requiere de la presencia del sol y ésta de la galaxia y finalmente del universo mismo. El ser humano es único, especial e irrepetible.

 

Hay una íntima influencia de un grupo al individuo y del mismo individuo al grupo.

El ambiente social  se ve afectado por el hombre y a su vez se el hombre se  ve afectado  por el ambiente social, un vínculo recircular y trascendente.

 

Cuando la familia se enfrenta a una situación especial ya sea por la presencia de un miembro que en ese momento asume el papel de Atractor Social, hay una serie de consideraciones como sentimientos y motivaciones que hacen círculo vicioso. Saltan una serie de culpabilidades, sobreprotección, hostilidad, indiferencia, alegrías, expectativas, admiraciones, etc. Todo ello dependiendo de lo que ese Atractor Social genere en cada uno de sus miembros.

 

Por ejemplo, si en un hogar nace un niño con labio leporino o retardo psicomotor,  las primeras reacciones, luego de observada la deficiencia,  generalmente son de negación del hecho, una no aceptación del mismo. Vienen las recriminaciones, auto culpas, enojos, luego ansiedad..

Pasado ello se espera que se acuda a un especialista que dé una orientación más o menos precisa del problema .

 El ambiente familiar, se ve afectado por la concentración de la atención del niño que en ese momento es un Atractor Social, como único eje en torno al cual gira la vida de la familia. Pero si dentro de éste núcleo familiar, hay un nivel participativo y conciente de que se busca el ”bienestar común” a través del apoyo al hermanito, si está bien atendido, se le asegura el cariño y el tratamiento que le son más benéficos, será muy útil para los padres para romper el círculo vicioso de hostilidad, sobreprotección, culpabilidad y de devolver la paz al conjunto familiar que muchos necesitan de ella. Con lo cual se tornaría un ambiente familiar más armónico y llevadero.

 

Sólo somos igual que los otros en tanto que individuos. Somos los otros en nuestra estructura biológica, esa mezcla de determinismo genético que traemos como especie desde los orígenes. Somos también y sobre todo “los otros” a partir de nuestros primeros contactos con el mundo que nos rodea, aquella capacidad de socialización que nos permite involucrarnos e interactuar con nuestros semejantes.

Al referirnos al papel que la sociedad tiene ante un Atractor Social, considero que se puede lograr que éste sea incorporado a la sociedad misma con una participación comunitaria más vivida que con una individual. Una forma de apoyo, un deseo de motivación social, la búsqueda del beneficio común, un deseo de buscar una armonía a través de un control incorporando no solo la familia nuclear sino el entorno más próximo como vecinos, colegio, familiares, etc. Todo ello se conforma en una suerte de redes sociales de protección, con objetivos comunes y difusión de los mismos.

A título personal, e insistiendo en éste punto, considero que se puede alcanzar un mayor éxito con una participación comunitaria, que con una individual, pues si hay una intervención grupal no sólo nos encontramos con los valores implícitos de una actuación personal, sino que a éstos se les suman otros de un valor significativo como el apoyo entre los miembros de la comunidad, motivación social al sentirse parte de un grupo que tiene unas mismas metas, búsqueda de un beneficio común, un mayor sentimiento de control del que hablábamos antes, expectativas de éxito sobre la reacción en el entorno social inmediato (vecinos, familiares, ...) que estimulan al sujeto a intervenir en esa clase de participación colectiva, expectativas sobre la obtención y valor de las recompensas, etc.

Y por todo eso es tan importante la intervención grupal, pero con el matiz indispensable de que ésta sólo tiene cabida si se rige bajo una adecuada organización. De hecho, de nada sirve una intervención de este tipo si el movimiento no cuenta con cierta estructura, si no hay unas adecuadas redes sociales que permitan su establecimiento, si no se prefijan objetivos  claros, si no hay una correcta planificación de las funciones o si no existe una forma de difusión factible de todo lo que se va haciendo.

Cuando los entornos más cercanos asumen una actitud crítica, cooperativa y adecuada a la situación, no se pierde tiempo ni recursos, el desgaste es menos y se destina a mantener una atmósfera afectiva saludable.

Esto se transforma pues, en una etapa de aceptación y posterior actuación pensada e inteligente, donde la fuerza colectiva resulta un poderoso vehículo de integración.

 

 

 

 

Algunas consideraciones para un cambio de actitud.

* Si uno se encuentra frente a un Atractor Social,  por estar dentro de su núcleo más cercano, en primera instancia ejercitemos la necesidad de comunicar nuestros sentimientos .

*Recurrir a especialistas que sean orientadores.

*Tratando de entenderse, mantener ese vínculo comunicativo.

*Si hay niños de por medio, hablar con ellos escuchando sus necesidades y luego hacerlos participes en la medida de sus capacidades.

*Identificar dentro de la estructura familiar aquellos miembros que por afinidad o trato más viable, puedan ser ese puente de comunicación.

*Trascender más allá de las cuatro paredes para ampliar éste campo de acción donde involucremos a amigos, parientes, vecinos, maestros, familiares.

 

                                                                         La acción precede al sentimiento, pero                     

                                                         en realidad, acción y sentimiento

                                                                   van juntos”.

                                                                                      (William James)

 

 

Rocxana B. Croce Portocarrero

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[1]

Un ATRACTOR SOCIAL es la persona que con características específicas (físicas, psicológicas, sociales) resulta diferente respecto de conductas más o menos esperadas o deseadas para su condición, lo cual lo hace “atrayente” (no en el sentido de captar atenciones que le otorguen beneficios secundarios o ventajas, sino más bien que la mira de intencionalidades expectantes para un grupo de seres humanos que le otorguen  CONTROL-PROTECCIÓN-ARMONIA, con el resto de la sociedad .(LA RIVA  MÁLAGA, Mario Enrique)