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EL APEGO Y  DESAPEGO EN LAS RELACIONES HUMANAS

Ps. Rocxana Croce P.

 

 

Los vínculos que se van formando entre las personas no son generan de la noche a la mañana. Algunas formas de relaciones producen bienestar y satisfacción, son intensas, pueden brindar placer y dolor a la vez y parece mentira, pero vienen justamente de la familia, los seres amados y amigos.

 

Ahora, tampoco todo el mundo esta dotado de esa capacidad o sutileza para establecer ·buenas· relaciones afectivas; a algunas personas les cuesta mucho por ejemplo, tener amigos o llevarse bien con la familia.

 

 

El ser humano en su desarrollo evolutivo integral, junto con su interrelación con el medio externo circundante  a través de su aprendizaje y experiencias tempranas, va conformando su estructura afectiva significativa  para sus futuras relaciones empáticas de afecto, de amor, de odio, de aceptación, de rechazo, de satisfacción o insatisfacción.

 

 

 

Pero veamos  que el apego  tiene varios aspectos a considerar:

 

- Por un lado es un vínculo emocional con una persona  específica y significativa.

 

- La primera relación de apego se establece entre la madre  e hijo, siendo ésta vital y trascendente para las futuras relaciones que la persona desarrollará en su vida.  Generalmente el apego se da durante los primeros 8 a 36 meses de edad.

 

-Una relación saludable del niño con la madre, tendrá una alta probabilidad de crear posteriores relaciones sanas con otras personas. Lo contrario, una relación débil, generará dificultades emocionales y conductuales en el futuro.


-El grado de dicho apego le producirá agrado, placer y sensación de seguridad.


- La pérdida o ausencia de dicho vínculo generará  según la intensidad de relación, cierta ansiedad, desasosiego o pena.

 

Cuando el desprendimiento o separación se hace presente, dependerá del tipo de relación que se mantuvo; puede que pesen sobre nuestros hombros por mucho tiempo  o solo ser esa ·carga· necesaria y satisfactoria que permita vivir sin mayor complicación.

 

 

Cierto: somos unos consumados inexpertos en el arte del "desapego". Tampoco es cuestión de pasarse al otro extremo, y acabar como monjes, en el sacerdocio de la renuncia. Basta con cultivar una actitud menos posesiva hacia las cosas, hacia las ideas, hacia las emociones. Y así, con total ligereza, desprenderse también de odios, rencores, frustraciones y tanto exceso de equipaje acumulado durante años. Y a volar, que son dos días.

Carlos Fresneda

 

 

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