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NUESTRO COMPROMISO SOCIAL

¿Resulta difícil?

 

Ps. Rocxana Croce P.

 

 

¡Quién sabe dónde vamos, si casi no nos acordamos de dónde venimos!

Goethe

 

Temas sociales a veces están relacionados con política, economía, etc.  pero esta vez mi intención es movilizar algunas fuerzas internas en pro  de un análisis personal que termine siendo social y un tanto motivada por el trabajo de algunos profesionales en éstas áreas más allá de lo individual.

 

 

Es evidente que nuestra diversidad cultural  choca a lo largo y ancho no solo con hitos limítrofes, sino límites mentales. Problemas de identidad recorren muchas almas con una evidente baja autoestima.

 

 

Si unimos a ello la  indiferencia social como parte  y cómplice de condiciones humanas  que se transforman en inhumanas.

 

Citadinos que solo hablan en función de los muros y complejos centros comerciales; provincianos que luchan ante el abandono e “ignorancia” de sus gobernantes.

 

Pero la democracia participativa y representativa  se presenta como una posibilidad para que la famosa descentralización deje de ser un concepto inerte y vaya tomando cuerpo y vida.

 

Sin embargo no es tarea fácil en tanto gobernantes y gobernados persistan como entes  desarticulados  y a veces hasta desfasados y no solo hablamos a nivel macro, sino dentro de las mismas provincias o comunidades rurales más alejadas. 

 

La compatibilidad en las relaciones entre unos y otros en función a intereses comunes, ajenos a todo individualismo egoísta y mezquino puede dar pie a un mejor desarrollo de los conceptos.

 

 Pero nada será posible si el al trabajo de difusión y mejoras en las estructuras más profundas de la sociedad no se le añade en paralelo el tema de los Valores, sí, esos tan mentados pero a veces confusos y hasta escasos, me refiero a los valores positivos, los sanos.

 

Mientras una sociedad no tenga nada que perder y  no exista una oportunidad para salir de su letargo y abandono no solo económico sino moral, poco o nada se podrá hacer  para cambiar condiciones de vida.

 

Se hace necesaria una ·incorporación · un no olvido o marginación de zonas rurales de modo que su intervención sea mas que un deseo. Pero una incorporación respetando la esencia de las mismas.

 

 Sabemos de la existencia de entidades privadas que trabajan a veces con perfil bajo, pero que hacen mucho por la descentralización y participación de sectores alejados de las mismas ciudades.

 

Respetar modus vivendis, culturas, raíces; permitir que se introduzcan otros estilos nuevos o se incorporen de modo natural conforme evoluciona la vida, ayudará a formar sociedades adaptadas y sincronizadas.

 

Sin embargo,  parece que los tiempos ahora globalizados y  encadenados a una serie de “intereses” no precisamente comunes, impide que la condición humana sea   ·más humana·  para las grandes mayorías.

 

Es tiempo de traspasar la reflexión, e ir a la  acción, de tomar actitudes y compromisos más allá del papel, hacer conciencia y transmitir el “malestar”.

 

Concatenándonos mentalmente, participar en pequeños pero grandes detalles; denunciar situaciones que trasciendan lo mínimo permitido, actuar sobre el género y en pos de su equilibrio, modelar conductas vistas de ser recuperadas, instaurar el orden y el respeto como parte de un equilibrio natural y necesarios, usar la creatividad para romper esquemas y dar rienda suelta a nuestra capacidad de superación por sobre todo como constructo social donde nada nos impida el logro de la equidad y oportunidad para todos.

 

 

V o l v e r