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PERSONAS CON HABILIDADES DIFERENTES (Parte 1)

Ps. Rocxana Croce P.

 

 

 

El cuerpo humano es el carruaje; El Yo, el hombre que lo conduce; El pensamiento son las riendas y los sentimientos los caballos.

                                                                            * Platón*

 

 

 

 

Nuestra sociedad valora solo aquello que supuestamente es catalogado de “normal” o altamente rendidor. Pero si solo nos basamos en cuantificaciones numéricas o coeficientes intelectuales, estamos restando en vez de sumar.

 

 

 Valorar a las personas depende y debería ser la mayoría de las veces, consecuencia de un mejor y más justo trato.

 

Existen una serie de barreras que no  contribuyen a la suma de esfuerzos para permitir un mundo menos complicado para todos.

 

La discapacidad (disability) es según la clasificación de la OMS “toda restricción o ausencia debido a una deficiencia de la capacidad de realizar una actividad en la forma, o dentro del margen considerado normal para el ser humano”. 

 

Puede ser reversible o irreversible, temporal o permanente; físicas, psíquicas y sensoriales. Es una limitación funcional consecuencia de una deficiencia, que se manifiesta en la vida cotidiana.  La discapacidad se tiene y ello no significa que la persona sea discapacitada sino que está discapacitada para hacer de una forma usual algo que los demás hacen.

 

 

Pero el término  “discapacidad” va siendo redefinido en varias conciencias. Si aceptamos que en esencia el ser humano es único, no deberíamos de hacer estas diferencias con el uso del lenguaje, que de por sí marca separaciones entre nosotros  mismos.

 

Las barreras mentales se traducen muchas veces en el empleo poco acertado para referirse a las personas con necesidades especiales.

 

Por un lado, son visibles aquellas barreras de cemento, es decir, arquitecturas o construcciones que no permiten que las personas puedan desplazarse con soltura: lugares públicos con escaleras  y sin ascensores a la mano, aceras con desafiantes desniveles, rampas que a veces no existen, falta de  servicios, etc.

 

Si bien la sociedad pone de por sí barreras, peores son las mentales.

 

Pero sí queremos que la justicia no sé quede en el papel, hagamos desde nuestro radio de acción, posible la integración de éstas personas.

Con las mismas oportunidades y derechos que nos asisten, desde la mirada que les brindemos, el trato espontáneo, en suma,  la posibilidad que sientan ser “parte de”.

 

 

Es grato ver que ello se va dando en nuestra sociedad.

Vemos por ejemplo, muchachos con algun  retraso en el desarrollo motor, cognitivo o con alguna deficiencia física; estén  laborando en empresas de gran cobertura, ya sea clasificando, embolsando o contabilizando productos. Destacados deportistas que traen triunfos nacionales, profesionales productivos, seres humanos que son parte importante dentro de una familia por su misma compañía y afecto.

 

 

Somos todos o no somos nada, redes en acción que aceitamos la vida misma, cuando no marcamos distancias ni barreras de  ningún tipo.

 

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