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CUANDO EL CUERPO NOS DELATA
Ps.Rocxana Croce P.

“Nuevos caminos recorro, un nuevo modo de hablar llega a mí; me he cansado, como todos los creadores, de las viejas lenguas. Mi espíritu no quiere ya caminar sobre sandalias usadas”

Nietzsche, Así habló Zaratustra.

 

 

 La comunicación humana resulta muchas veces tan rica no solo en contenido de mensaje  sino en la manera de decir tantas cosas sin necesidad de recurrir a la palabra y sí con los gestos.

 De manera conciente o inconciente estamos en todo momento dejando translucir una serie de expresiones.

Nuestro cuerpo representa la inmediatez de todo sentir y de toda afectividad.

 El investigador Albert Mehrabian descompuso en porcentajes el impacto de un mensaje: 7% es verbal, 38% vocal (tono, matices y otras características) y un 55% señales y gestos.

  El componente verbal se utiliza para comunicar información y el no verbal para comunicar estados y actitudes personales.

 En un hilo de comunicación aproximadamente el 65% resulta cargado de lenguaje no verbal y un 35% corresponde a la palabra misma.

 Cuando se fuerza una situación, el cuerpo lo expresa de una u otra manera.  A veces se dice por ejemplo y el cuerpo dice un no; es por eso que el cuerpo nos delata, no miente, dicen algunos especialistas y parece ser cierto.

Si el interlocutor es acucioso y hábil descifrador del lenguaje corporal, entenderá el significado de los mismos. Pero ojo, no hay un cien por ciento de confiabilidad en esa interpretación y podríamos equivocarnos y caer en un error.

Se dice que la mujer es más fina en estos avatares, tal vez porque su lado derecho del hemisferio contribuye a ello con la intuición.
Sobre algunas conductas no verbales que podemos descifrar el mensaje; tenemos por ejemplo:

-Frotarse las manos insistentemente puede interpretarse como impaciencia
-Tocarse la nariz varias veces, significa q no se está de acuerdo o no hay una concordancia con algo
-Tocarse el cabello o entrelazarlo, revela falta de confianza en sí mismo e inseguridad
-Apretar las piernas, refleja tensión
-Tener los brazos cruzados, denota una actitud defensiva
-Guiñar el ojo, puede significar interés, concordancia, estar de acuerdo

-Mirar hacia abajo
indica un no creer lo q se esta escuchando o mostrar poca atención o interés.
-Caminar erguido revela confianza en uno mismo
-Cruzar las piernas balanceando los pies, indica aburrimiento o puede ser impaciencia
.

Existe la posibilidad de que conforme se es mayor, se pueden encubrir o disfrazar conductas  por conveniencia.

Posturas y “posturas”
Las posturas corporales también son índice de algo. Por ejemplo una rigidez expresa  emociones tensas, duras.

Mostrarse con los hombros encorvados da la impresión de timidez ensimismamiento o abatimiento.

Inclinar la cabeza hacia delante señala interés por lo que se escucha; lo contrario sucede si es al revés.

Sentarse al “filo” de la silla demuestra ansiedad.

 Usar mucho las manos y gesticular bastante  cuando se conversa, significa que es una persona descriptiva y elocuente.

 Cuando uno esta relajado, alegre,  el cuerpo se estira, el pecho se “ensancha”. Pero si se exagera da la idea de total desinterés y hasta mala educación.

 Hay miradas……que hasta “matan”.

  La mirada es fuente de mucha elocuencia. Tanto se puede decir con una mirada que hasta a  veces no hace faltan las palabras para demostrar por ejemplo sorpresa, burla, admiración, duda, tristeza, etc.

 Cuando estamos frente a una persona y hacemos contacto visual, podemos detectar a través de sus ojos una serie de emociones y sentimientos.

Es así que una mirada sostenida puede señalar atención e interés.

Pero si esta se mantiene invariable por mucho tiempo, será señal de desafío y hasta agresividad.

Hablar sin mirar a los ojos del interlocutor o variar la mirada de derecha a izquierda es propio de un desinterés o poca voluntad.

 

¿Y la voz?

También delata.

Expresarse con un tono de voz bajo y titubeante es reflejo de inseguridad, timidez o dar la impresión de que la persona no sabe del tema o que sus argumentos o comentarios no son definidos o seguros.

 Es mejor procurar mantener un tono de voz regular y sin titubeos. Incluso, en una situación de confrontación, es aconsejable controlar las emociones con un tono de voz medianamente alto pero firme.

 

 Finalmente, ante situaciones personales o decisiones importantes, es mejor resolverlas o enfrentarlas cara a cara que por teléfono; así no hay opción a perder esa parte de la comunicación y quien sabe,  sea ingrediente valioso en una decisión.

 

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