free web hosting | free hosting | Web Hosting | Free Website Submission | shopping cart | php hosting

 

CHIC@S........AL BORDE

Ps. Rocxana Croce P.            

Lleva tiempo llegar a ser joven. Pablo Picasso

No hacemos referencia al al término borderline=limítrofe  (disfunción neuropsicológica); sino de aquellos muchachos dispuestos a vivir al “filo” de las situaciones, como un estar con la adrenalina encima.

Pero expliquemos algunos conceptos.

La adrenalina es una hormona segregada por las glándulas suprarrenales, cuya función es aumentar la presión arterial y la frecuencia del ritmo cardiáco. Como tal, proporciona la energía necesaria para en muchos casos, poder salir adelante ante una serie de eventos.  No olvidemos que en tiempos pre-históricos el hombre podía coexistir en un medio difícil haciendo uso de la adrenalina. Enfrentaba muchas situaciones en relación a un medio ambiente agreste, desconocido y donde con cierta dosis de adrenalina, sorteaba los mismos, quedando luego de ello y como es lógico, agotado.

 

 

Centrandonos en nuestro campo, constatamos que varios de los casos que se llevan en psicoterapia lo constituyen jóvenes que tienen dificultades en sus promedios escolares.

Evaluando el  área cognitiva hallamos que muchos de ellos  no presentan dificultades en sus capacidades, es más, algunos tienen un coeficiente intelectual apreciable.

 

Explorando el área de personalidad, encontramos ahí  algunas peculiaridades.

 

Estos jóvenes devienen de una  acostumbrada forma de conducta  donde por lo general esperan el “último minuto” para, como se dice, “ponerse las pilas”. Los padres refieren que cuando les increpan a sus hijos por su dejadez y descuido; ellos responden que lo tienen todo calculado,  inclusive, sacan sus promedios  acuisiosamente para con ello “pasar”  raspando la mayor parte de las veces . 

 

Un muchacho refirió con especial tranquilidad lo siguiente:

 

“Los tres primeros bimestres tuve 09- 10- 09, entonces, con un 16 en el cuarto bimestre, paso promediando con una nota de 11” (sonríe).

 

 

En su vida cotidiana no es de asombrarse que manifiesten ésta misma forma de proceder. Por lo general, se levantan con las justas para ir a sus actividades, si tienen un compromiso a  la vista, llegan casi a la última hora, la impuntualidad generalmente los caracteriza; las obligaciones son postergadas para el momento final y no es raro verlos apresurados  tratando de cumplir en lo que estaba indicado con anterioridad: trabajos de investigación, lecturas anticipadas, cuestionarios pendientes, etc.

 

No les agrada la rutina, es más,  huyen de ella en lo posible,  simpatizan con lo improvisado, lo mediato, correr riesgos,  son poco previsores y están en búsqueda de sensaciones de libertad. Las sorpresas de última hora los entusiasma. Es como si en ello experimentaran la adrenalina a cada momento. Viven al filo, en los contornos de los eventos, siempre jugando con los límites.

 

A veces parece que entre los muchachos de su edad están buscando diferenciarse con un “estilo de vida”, quieren marcar diferencia.

 

Vivimos en una época que se dá más atención a lo individual que a lo colectivo; hay un gran vacío de valores y los referentes  más cercanos muchas veces no cumplen la función orientadora más adecuada y efectiva a la necesidad del momento.

 

La familia tiene su dosis de influencia en éste tipo de conductas. Generalmente éstos adolescentes o jóvenes provienen de familias rígidas, castigadoras; o por otro lado, familias permisivas, flexibles o muy tolerantes. De ello se desprende la conducta desafiante, ya sea por un rechazo a la autoridad o por una falta de identificación con las figuras parentales, quedando ésta debilitada por exceso o por defecto. Y no olvidemos aquellas relaciones disfuncionales donde ambos padres “no se ponen de acuerdo”, imprimiendo una sensación  de inconsistencia frente a los hijos.

 

Por lo tanto, no se consigue que el sujeto interiorice las normas de conducta esperadas y más bien juega con una serie de experiencias más gratificantes y donde no invierta el tiempo acompasado  para el desarrollo de sus actividades, con la dosis de responsabilidad necesarias.

 

Muchos riesgos experimentan y se exponen a vivir en ese estado.  Pero no siempre esos “cálculos” resultan a su favor.  No es extraño ver como padres se angustian por algunas consecuencias de dicho proceder: cursos desaprobados, pérdida de oportunidades, problemas con las normas de conductas, etc.  Luego de ello, los protagonistas muestran su lado “reflexivo” y  hasta  hacen promesas de enmienda de que no volverá a suceder; lo cual no garantiza un cambio real en la conducta.

 

Por ello, es importante saber cuál es la necesidad de estos muchachos para que respondan asi frente a sus obligaciones y compromisos y a partir de ello trabajar con las variables y metodologías pertienentes según el caso.

Una psicoterapia a nivel familiar e individual ayuda a mejorar la casuística, así como alternativas de actividades formativas paralelas.

 

Los adolescentes y jóvenes son un potencial de energía que bien encausado y orientado , puede sorprendernos gratamente.

 

 

Volver