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Bendita Gula

Ps. Rocxana Croce P.

Mens sana in corpore sano


Uno de los mayores placeres del ser humano es el buen comer. Todo entra por los ojos, pero en realidad todo entra por los cinco sentidos cuando de satisfacciones del paladar se trata. Y es que no solo se come por una necesidad  básica sino también por todo lo que ello conlleva: sabores, olores, texturas.

 

No cabe duda que en estos tiempos es un privilegio disfrutar de un almuerzo, cena o todo momento dedicado al paladar.  En su mayoría  somos personas sometidas a horarios, presiones laborales, familiares, emocionales y de diferente índole; no conseguimos  ·digerir ·  con un  mínimo de placer aquello que desde la boca inicia el proceso digestivo. Es más, muchas dolencias estomacales (llámese gastritis, úlceras) tienen un componente en el estilo de vida  que se lleva. Pareciera que el tiempo nos devorara. No es raro ver a una madre  que apresura  a sus hijos para que terminen el almuerzo con prontitud para empezar las tareas escolares, o la secretaria   que prácticamente  abre su lonchera a un lado del escritorio, entre el teléfono y los documentos o al ejecutivo que sentado en un  buen restaurant, no  puede deglutir con pausada armonía un menú porque el celular le timbra  de rato en rato, “cosas de negocios” tal vez dirá con cierta  sonrisa.

 

También es cierto que cuando se atraviesa episodios de estrés, quien muchas veces se ve afectado es el estómago.  El cuerpo pide, no le neguemos  ese derecho primario no tanto por la cantidad del alimento sino por el disfrute.

Los placeres del cuerpo a veces nos hacen esclavos de nuestras más infinitas pasiones: difícil no sucumbir ante un platillo provocativo, máxime si nuestro cuerpo esta deseando calmar (muchas veces con angustia) la más primitiva de las necesidades: el hambre.  Hay veces también que a sabiendas de alimentarnos mal (comidas chatarras, altas en grasas o carbohidratos, muy condimentadas) acabamos por acceder a ello, terminando siendo esclavos de nuestras oralidades.

Es clara la relación existente entre  una alimentación inadecuada con la existencia de determinadas  enfermedades.  La OMS  señala que entre los diez factores de mayor riesgo  que intervienen en la aparición  de enfermedades crónicas, cinco de  ellas  están relacionadas directamente con la alimentación y ausencia de ejercicios físicos.  La obesidad, la hipertensión arterial,  y el aumento del colesterol son algunas de ellas.

   

En torno a  la comida se cumplen varios propósitos.  Lo fundamental es  mantenernos vivos, pues sin ella no podríamos  ni existir, es el motor, la gasolina, lo que nos nutre. Su carencia o ingesta inadecuada produce fallas o trastornos en nuestro organismo, sino pensemos en la anorexia que esta cataloga como un desorden alimenticio que puede conducir en la muerte  o su contraparte: la obesidad.

De otro lado, comer también cumple una forma de socialización al ser una ocasión para reunirse y compartir,   una buena manera de relajarse y estrechar las relaciones sociales.

Pero no siempre  se come para saciar necesidades básicas. Algunas personas comen compulsivamente para calmar una ansiedad; no hay quien los detenga en ese estadio incontrolado donde solo se tiene ojos para el bocado. Algunos estudios señalan que los carbohidratos poseen un efecto calmante o que los chocolates aplacan algún mal de amor y como comúnmente se dice “después del gusto viene el disgusto” en éste caso diríamos “después del atracón viene el lamento o la pesadilla”.

Lo fundamental es:

ü  Comer con moderación

ü  Con calidad antes que cantidad

ü  Practicar algún tipo de actividad física

ü  Respetar  nuestros tiempos (hay tiempo para todo)

ü  Evitar las discusiones mientras comemos

ü  Disfrutar cada bocado

ü  Finalmente: uno es lo que come

 

Buen provecho

Bon Appetit

Enjoy

Euskera On egin

Smaklig malted

 

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